viernes, mayo 11, 2007

Matador (2005) y La Leyenda del Zorro (2005)

Con la creación de Cine Bits, el nuevo blog que estoy compartiendo con mis amigos cinéfilos, se ha abierto la puerta para hacer de Fila Trece un blog más personal y menos formal. De esta manera podré actualizarlo más seguido, aunque seguiré publicando aquí todas las críticas formales que escriba para aquel.



Así que empezaré por platicarles de las últimas dos películas que tuve la oportunidad de ver.

Primero, Matador (The Matador), una película protagonizada por Pierce Brosnan y Greg Kinnear, y filmada en locaciones de la Ciudad de México. En esta película Brosnan interpreta a Julian, un asesino con una personalidad bastante desagradable, que se encuentra con Danny, un hombre de negocios común y corriente (Kinnear). Sin quererlo, estos dos personajes completamente opuestos establecerán una especie de amistad.

La película tiene muchos problemas, principalmente en el guión, ya que nunca se llega a explotar de manera inteligente las diferencias y antagonías de los dos protagonistas. Y sí no llegan a caerte bien, encontrarás por momentos que sus diálogos son interminables. Brosnan hace un papel SENSACIONAL, muy alejado de su personaje de James Bond, a pesar de las similitudes entre el espía y el asesino, pero se pierde en una trama mal estructurada.

La moraleja de la película es buena, y se supone que el final debe ser sorpresivo, pero carece de punch. Sólo recomendable si son fans de Brosnan o para verlo en un trabajo diferente. Se puede ver.

La otra película es La Leyenda del Zorro, continuación de La Máscara del Zorro, con Antonio Banderas y Catherine Zeta Jones.

Debo decir que esa primera parte me gustó mucho: Banderas era todo carisma como el Zorro, Catherine estaba guapísima, Anthony Hopkins estaba muy bien, y la película fue muy entretenida. Pero ésta segunda parte no tiene la menor gracia y tiene un guión PESIMO.

Se supone que California está haciendo una votación para unirse a los Estados Unidos y ser libre (¡¿?¡), pero llega un ricachón francés con intenciones de volarlo todo, mientras que unos hombres misteriosos descubren la identidad del Zorro y forzan a su esposa a divorciarse de él y enamorarse del francés (¿?).

Toda la gracia, carisma y química de los personajes desaparece y se va al caño con una trama malísima y sin sentido. ¿De la Vega y su esposa divorciados?¿Así como así?¿El Zorro alcoholico?¿California liberado y un francés que se inmiscuye en la guerra civil?. Y así podría seguir con las incoherencias de la historia.

Lo único rescatable es la aparición del actor mexicano Adrian Alonso (a quien vimos en Voces Inocnetes y Al otro lado) como Joaquín, el hijo del Zorro. Este niño se roba todas las escenas en que aparece y es genial. Para colmo, es desperdiciado al por mayor y aparece menos de lo que debería.

Al perecer Martin Campbell, el director, sólo estaba ensayando nuevas escenas de acción para utilizar en la película de James Bond Casino Royale (esa sí le quedó bastante bien).

Definitivamente muy decepcionante, y eso que todos los involucrados me caen muy bien, incluyendo el personaje, pero mejor me quedo con la primera.

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