viernes, noviembre 10, 2006

Mar Adentro

Fila Trece comenzó con la crítica de ésta extraordinaria película española, por lo que me parece justo que el blog la tenga como su primera entrada oficial.




Mar Adentro



Mar adentro,
mar adentro.

Y en la ingravidez del fondo
donde se cumplen los sueños
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo.

Un beso enciende la vida
con un relámpago y un trueno
y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo,
es como penetrar al centro del universo.

El abrazo más pueril
y el más puro de los besos
hasta vernos reducidos
en un único deseo.

Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras
'más adentro', 'más adentro'
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.

Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto,
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos.



¿Qué tan dueños somos de nuestra propia vida?. Ramón Sampedro siempre pensó que él era dueño de la suya y ello le llevó a luchar por el derecho de terminar con ella.

Título: Mar Adentro
Año: 2004
País: España
Director: Alejandro Amenábar
Reparto: Javier Bardem, Belén Rueda, Lola Dueñas, Mabel Rivera, Celso Bugallo

En 2004, después de los premios obtenidos por Pedro Almodóvar con su película Hable con Ella, y de la buena aceptación de su nueva obra, La Mala Educación, todo mundo daba por hecho que ésta sería la película que representaría a España para la próxima entrega de los Oscares en la categoría de mejor película extranjera. Sin embargo, fue otra pequeña y no tan publicitada película la que comenzó a ganar adeptos, premios y elogios dondequiera que se presentaba, logró la nominación y ganó el galardón.

La última película de Alejandro Amenábar, Mar Adentro, lejos de ser una alegoría sobre la eutanasia, como se podría pensar, es un retrato de la vida de una persona que tuvo que sufrir una lucha interna y con la sociedad, un retrato de la gente que amaba y lo amó, y una reflexión sobre la vida y la muerte.

El joven Amenábar nos muestra que el éxito y la calidad alcanzados en sus 3 películas anteriores (Tesis, Abre los Ojos y Los Otros) no son obra de la casualidad. Dirigiendo, produciendo, escribiendo y musicalizando esta película, se ha ubicado como uno de los mejores realizadores a nivel mundial, entregándonos un trabajo muy equilibrado e interesante.

La película está basada en la vida real de Ramón Sampedro, un gallego que queda parapléjico después de sufrir un accidente en el mar y durante los siguientes 30 años trata de encontrar la manera de morir, ya que la eutanasia está prohibida en España y en su condición, el suicidio está fuera de su alcance. Acompañamos a Sampedro en los últimos meses de esta lucha, presenciando su relación con la familia que le cuida y con la gente que le quiere ayudar.

Aunque el material se presta para un melodramón o una película manipuladora hacia la lágrima fácil, Amenábar logra mantener un equilibrio de opiniones y visiones, y se centra más en los diálogos y el trabajo actoral, con un resultado que nos llega al corazón a la vez que nos hace reflexionar, sin exageraciones ni tomar partidos.

Y aunque he estado elogiando el trabajo de Amenábar, es la interpretación de Javier Bardem, dando vida a Ramón Sampedro, la que logra cautivar. A primera instancia es difícil imaginar a este joven y fornido actor como un cincuentón postrado por años en una cama, pero es gracias a un extraordinario trabajo de maquillaje (a cargo de Jo Allen y Manolo García, nominados al Oscar) y a una actuación formidable, que nunca vemos a Bardem, y nos adentramos en el sufrimiento, pensamientos y sueños de Sampedro. Inhabilitado para expresar emociones con su cuerpo, el actor nos transmite con los gestos, la mirada y las inflexiones de la voz toda la gama de emociones imaginables.

Este trabajo le ha sido reconocido dondequiera que se ha presentado la película, y en especial con la Copa Volpi al mejor actor del Festival de Venecia y una nominación al Globo de Oro (es una injusticia mayúscula que no lo incluyeran en los Oscares). El resto del elenco no se queda atrás, y no por nada Mar Adentro se llevó todos los premios Goya actorales de ese año.

A mi modo de ver se trata de una obra intachable. En algún lugar leí que el defecto de la película era que el realizador nos forzaba a seguir su visión y que éramos manipulados a sentir simpatía o pena por el protagonista. Yo creo que esto no es cierto. De ninguna manera la película es manipuladora en el sentido dramático, como lo podría ser, por ejemplo, Milagros Inesperados (The Green Mile). Como comentaba antes, la vida de Sampedro se presta para exagerar en el aspecto dramático de su historia, y así forzar una empatía en el público hacia la película. Sin embargo Amenábar renuncia a esa opción, y nos llena de momentos no sólo dramáticos, sino también comunes, reflexivos e incluso cargados de humor. Después de todo Sampedro siempre parecía estar de buen humor y bromeaba incluso de su condición.

En última instancia, si Amenábar nos manipula a que nos guste su película, ojalá y todos los directores mexicanos pudiesen manipularnos de esa manera para beneficio de nuestro cine.

Conmovedora e inteligente, una hermosa reflexión sobre la vida y la muerte, Mar Adentro es una película que nadie se ha de perder.

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